Carla Salgado STEM

Carla Salgado, directora de la Fundación Diego González Rivas, defendió el pasado martes 22 de septiembre en la Universidad de Vigo que los equipos multidisciplinares son una de las grandes claves del futuro de la innovación sanitaria. Lo hizo en la mesa redonda sobre los retos de la mujer en el ámbito STEM que abrió las II Jornadas de Ingeniería Biomédica.

Ante un auditorio formado en buena parte por futuros ingenieros biomédicos, compartió mesa con Bibiana Rodiño, fundadora de Beta Implants, la cardióloga Elisa Blanco y Esther Saavedra, de NTT DATA, con la moderación de la profesora Xanel Vecino.

Abogada de formación, Salgado explicó que la innovación no consiste solo en inventar una tecnología, sino en conseguir que llegue a quien la necesita. Es la esencia del trabajo que la Fundación desarrolla desde que el Doctor Diego González Rivas comenzó a llevar la técnica Uniportal VATS a más de 140 países.

Detrás de cada misión quirúrgica hay médicos y cirujanos, y también personas que se ocupan de la logística, la financiación, los permisos, la comunicación o la coordinación internacional. «Hay muchísimas profesiones y perfiles diferentes haciendo posible que una innovación sanitaria se convierta realmente en algo útil», señaló.

La Fundación no se limita a llevar ayuda sanitaria. Lleva conocimiento, tecnología y capacidad quirúrgica a hospitales con recursos limitados, donde ninguna disciplina resuelve el reto en solitario. El ingeniero necesita entender el problema clínico, el médico necesita a alguien que transforme esa necesidad en una solución y la gestión hace que todas las piezas encajen.

A los futuros ingenieros biomédicos que llenaban la sala les dejó un consejo: «No penséis solamente en el título que vais a obtener. Pensad en los problemas que sois capaces de resolver con lo que estáis aprendiendo».

Carla Salgado, directora de la Fundación Diego González Rivas.

Salgado reclamó también más referentes femeninos para niñas y jóvenes, y defendió que las mujeres puedan liderar «sin sentir que tienen que pedir permiso para ocupar determinados espacios». El verdadero avance, concluyó, llegará cuando una joven que quiera estudiar ingeniería, medicina o tecnología simplemente piense «esto es lo que quiero hacer, voy a intentarlo». Una actitud que la Fundación resume en su lema, «Imposible es nada».