La Fundación Diego González Rivas ha traído desde Perú a Miguel, un paciente que llevaba más de un año respirando a través de una cánula de traqueostomía, para someterlo a una compleja reconstrucción laringotraqueal. La intervención se realizó el pasado 1 de octubre en el Hospital Universitario Vithas Madrid Aravaca, de la mano del Doctor Diego González Rivas y de su buen amigo el doctor Alfonso Morcillo, al frente de un equipo de profesionales que trabajó de forma desinteresada.
El caso de Miguel tenía una dificultad muy particular. Padecía una estenosis traqueal, un estrechamiento de la vía aérea que apareció como secuela de la intubación que necesitó durante una grave crisis cardíaca, y esa estenosis estaba muy cerca de las cuerdas vocales. Los especialistas que lo atendieron en Perú advirtieron a la familia de que operar en esa zona podía dañar su voz de forma permanente. Fueron ellos mismos quienes señalaron España como el lugar donde encontrar la experiencia que el caso exigía.
Así empezó una búsqueda que se prolongó durante meses. La familia estudió hospitales, especialistas y la manera de trasladarlo a España, mientras Miguel aprendía a convivir a diario con la cánula. Su padre lo explica sin rodeos: no se resignaron a que viviera siempre con ella, buscaban una alternativa capaz de corregir la estenosis sin poner en riesgo su voz. Desde diciembre de 2023, Miguel ha ingresado seis veces en cuidados intensivos, cuatro en Lima y dos en Madrid, y ha superado dos graves crisis cardíacas antes de llegar al quirófano que le abriría una nueva etapa.
El paso decisivo lo dio el propio Miguel. Durante meses buscó alternativas e insistió hasta que su caso llegó a la Fundación, que decidió hacerse cargo. La operación, sin coste para la familia, fue posible también gracias a la Fundación Orlando García Chillón, que pagó el viaje de Miguel desde Perú, y al Hospital Vithas Madrid Aravaca. “Gracias a todos los profesionales que ayudaron de forma desinteresada”, escribió el Doctor Diego tras la intervención, convencido de que Miguel “tendrá una nueva vida”.
La reconstrucción se completó con éxito. Como el equipo encontró la zona muy inflamada, se decidió mantener la cánula de forma temporal, como medida de protección, hasta que la vía aérea cicatrice y pueda valorarse su retirada definitiva.
Pocos días después, Miguel volvió a hablar. Tras más de un año casi sin voz, pronunció sus primeras frases, breves, con la voz todavía ronca y ya comprensibles. Lo hizo en un momento de angustia, al pedir ayuda, y su familia lo vivió con sentimientos encontrados: la emoción de volver a escucharlo y el dolor de las circunstancias. Esas palabras confirmaron además lo que más temían perder, porque demuestran que sus cuerdas vocales siguen funcionando tras una cirugía realizada tan cerca de ellas. “Para nosotros, recuperar su voz es tan importante como recuperar su respiración”, afirma su padre.
La recuperación no ha estado exenta de obstáculos. Días después de la operación, Miguel sufrió un ictus, que se trató de urgencia en el Hospital Clínico San Carlos de Madrid. Hoy reconoce a los suyos, ha empezado a recuperar la movilidad del lado derecho y respira por sí mismo. Le espera un periodo de rehabilitación que afronta con la misma determinación que lo trajo hasta Madrid.
La historia de Miguel forma parte de la actividad que la Fundación desarrolla en España para pacientes sin recursos. Esa labor comenzó con el Hospital Ruber Internacional y hoy suma nuevos centros colaboradores. Responde a la misma convicción que guía cada misión del Doctor Diego por el mundo, la de acercar la mejor cirugía a quienes, por geografía o por recursos, nunca habrían podido llegar a ella. Porque, como recuerda el lema de la Fundación, imposible es nada.
En palabras de su familia
Después de tantos meses de incertidumbre, búsqueda y preocupación, apareció por fin una posibilidad concreta de conseguir el tratamiento que Miguel tanto necesitaba. Lo que durante mucho tiempo parecía casi imposible de alcanzar se hizo realidad gracias a su perseverancia, al esfuerzo de toda la familia y a la generosidad de la Fundación Diego González Rivas. Sentimos que, después de tantas dificultades, Dios nos abría una puerta que habíamos buscado durante mucho tiempo.
Como padres, sentimos un orgullo inmenso por su fortaleza. Miguel no se resignó a vivir con una traqueostomía. Buscó, insistió y mantuvo la esperanza hasta conseguir que su caso fuera escuchado.
Queremos expresar nuestro más profundo agradecimiento al Doctor Diego González Rivas y a su Fundación, a la Fundación Orlando García Chillón, al Hospital Vithas Madrid Aravaca y a todas las personas que hicieron posible una intervención tan compleja sin que nuestra familia tuviera que asumir sus gastos. Gracias también a los profesionales del Hospital Clínico San Carlos, que atendieron a Miguel en un momento decisivo.
Nunca olvidaremos el instante en que, después de más de un año, volvimos a escuchar su voz, ni la emoción de verlo mover de nuevo el brazo y la pierna. Son pequeños avances que para nosotros lo significan todo.
Compartimos esta historia porque creemos que puede servir a otras personas. Si alguna parte de nuestra experiencia ayuda a otra familia a tomar una mejor decisión o a encontrar una oportunidad de tratamiento, compartirla habrá tenido un valor añadido. Nuestra mayor ilusión sigue siendo la misma desde el primer día, verlo recuperado, respirando con tranquilidad, hablando de nuevo y disfrutando de su vida.
La familia de Miguel
