Diego González Rivas y autoridades de A Arnoia en la comida solidaria del Gran Balneario

A Arnoia, el pequeño municipio ourensano conocido por sus pimientos y por las aguas termales de su balneario, ha vivido en los últimos días una de esas citas que quedan grabadas en la memoria de un pueblo. La Fundación Diego González Rivas fue protagonista de la XLVII Festa do Pemento con parada propia para dar a conocer su labor, y el lunes 3 de agosto el Concello rindió al doctor un homenaje institucional que culminó con una comida benéfica en el Gran Balneario de Arnoia. Autoridades, vecinos, pacientes y amigos se dieron cita para agradecer al cirujano su entrega y, sobre todo, para seguir sumando fuerzas a una misión que no se detiene, la de llevar la cirugía mínimamente invasiva a quienes, sin ella, no tendrían ninguna otra opción.

Firmando libros, ganando corazones

Todo comenzó el viernes, en pleno corazón de la Festa do Pemento. La Fundación instaló un stand propio, cedido por el Concello durante los tres días de fiesta, donde se vendieron camisetas, ejemplares del libro del doctor y las pulseras solidarias que sostienen buena parte de los proyectos de la entidad. El domingo, desde las ocho de la tarde, Diego González Rivas se sentó a firmar libros para vecinos y visitantes, y lo que en principio iba a ser un gesto sencillo se convirtió en un auténtico fenómeno, con una afluencia de gente que superó todas las previsiones. El doctor recibió un cariño que, según reconoció él mismo, no esperaba en semejante magnitud. Fotografías, abrazos y conversaciones se sucedieron en un ambiente que combinaba la fiesta popular con la calidez de un reencuentro entre amigos.

Un recibimiento sencillo, pero inolvidable

El lunes por la mañana, el Concello de A Arnoia ofreció al doctor una recepción oficial en la Casa Consistorial. Fue, en palabras de los propios organizadores, un acto sencillo, sin grandes artificios, pero cargado de emoción. El alcalde, Rodrigo Aparicio, hizo entrega a Diego González Rivas de la medalla del Concello, y el doctor firmó el Libro de Honor del municipio.

El alcalde de A Arnoia entrega la medalla del Concello a Diego González Rivas

En su intervención, el alcalde definió a Diego como «un home sinxelo» al que conoce desde hace años, pero también como una eminencia científica y, posiblemente, uno de los mejores embajadores que tiene Galicia en el mundo, por la labor humanitaria que despliega llevando el nombre de la comunidad a los lugares más desfavorecidos del planeta y curando, muchas veces, a personas sin recursos.

El momento más emotivo del acto llegó cuando el presidente del Parlamento de Galicia, Miguel Santalices, recordó el origen de su vínculo con el doctor. Fue él quien, en 2012, puso en contacto a Diego con Carlos, hoy embajador de la Fundación, entonces un paciente cuyo estado le hizo temer lo peor nada más verlo. «Catorce años después tiene otra cara», dijo Santalices, visiblemente conmovido al comprobar cómo aquel primer paciente se había convertido, con el tiempo, en una de las personas más entregadas al proyecto. Santalices cerró su intervención con un dicho popular reservado a quienes se quiere de verdad, pedirle para Diego «o ceo, cando proceda».

Emocionado, el doctor respondió primero en galego, agradeciendo el recibimiento y la acogida de un pueblo del que, confesó, ya se ha enamorado.

Diego González Rivas A Arnoia: Una comida con el corazón en la mesa

La jornada institucional tuvo su continuación en una comida benéfica en el Gran Balneario de Arnoia, donde se dieron cita más de 150 personas. Todos los asistentes contribuyeron, con su presencia y sus donativos, a hacer realidad los proyectos de la Fundación.

Carla, directora de la Fundación, abrió el acto agradeciendo la acogida de Ourense, «una tierra especial» para la entidad, y tendió puentes de gratitud hacia las instituciones y hacia varias personas y negocios de Arnoia que se volcaron con la causa, entre ellos Ramón Gil, la Fundación San Rosendo, Marisol Valado, la Pastelería Santa Rita o Manuel García Carreira.

Somos más de 150 personas que han colaborado no solamente en el menú de hoy, sino también en la compra de muchas cosas que nos ayudan a hacer realidad nuestros proyectos de la Fundación.   —  Carla, directora de la Fundación Diego González Rivas

El alcalde de A Arnoia tomó después la palabra para reconocer que, aunque conocía a Diego desde hace años a través de los medios, ha sido en estos días cuando ha comprobado de cerca su capacidad de trabajo y su cercanía con la gente, incluso en jornadas que, sobre el papel, deberían ser de descanso.

Ojalá vuelvas otra vez aquí; te esperamos con los brazos abiertos, y solo espero que lleves un buen recuerdo de Arnoia. —  Rodrigo Aparicio, alcalde de A Arnoia

Estamos ante un home excepcional. A todos os que estamos aquí nos queda agora un traballo pendente: hai que conquerir que se recoñeza a súa traxectoria a nivel nacional. Eu xa asinei a miña adhesión para que se lle conceda o Premio Princesa de Asturias.  —  Miguel Santalices, presidente del Parlamento de Galicia

Como gesto simbólico, Santalices anunció la entrega a Diego González Rivas de una reproducción de la fachada del Parlamento de Galicia, institución que, señaló, representa a todos los gallegos por encima de cualquier color político, para que la lleve consigo allá donde su labor le lleve por el mundo.

Cerró los discursos el propio Diego González Rivas, visiblemente emocionado por el cariño recibido durante todo el fin de semana. Recordó que, aunque ha vivido y trabajado en decenas de países, no existe para él un lugar en el mundo comparable a Galicia, y bromeó con que, cuando algún día trabaje menos, dedicará más tiempo a recorrerla y disfrutarla.

No hay mejor sitio en el mundo para vivir que Galicia. Habrá ciudades más modernas, países con mucha cultura y tradición, pero como Galicia no hay nada.  —  Diego González Rivas

El doctor dedicó buena parte de su intervención a agradecer el trabajo de quienes hacen posible la Fundación, empezando por Carla, directora de la entidad, a quien definió como el verdadero motor del proyecto por su entrega constante. Siguió con Mónica, responsable de comunicación y cerró con su familia, apoyo fundamental en su día a día. Tuvo también un reconocimiento especial para Carlos y Marisol, embajadores de la Fundación e impulsores de toda la iniciativa vivida en Arnoia, a quienes calificó como un claro ejemplo de personas entregadas a una buena causa y como los embajadores más importantes con los que cuenta la entidad.

Carlos y Marisol son un claro exemplo de persoas entregadas a unha boa causa. Van todo de forma desinteresada, se preocupan de una manera excepcional… para min son os embaixadores máis importantes da Fundación.  —  Diego González Rivas

El doctor recordó también, con la naturalidad de quien vive entregado a su misión, que aquella misma tarde debía volver al quirófano y que, al día siguiente, viajaba a Venezuela para continuar con las intervenciones de la Fundación. Un recordatorio, dicho casi de pasada, de por qué cada camiseta, cada libro, cada pulsera y cada donativo recaudado en Arnoia tienen un destino tan concreto como urgente.

Diego González Rivas A Arnoia: Cada gesto suma

Detrás de estos tres días late la misión que da sentido a la Fundación Diego González Rivas, la de conseguir los recursos necesarios para operar, a través de la unidad médica móvil y de las misiones internacionales, a personas que sin este apoyo no tendrían acceso a una cirugía. En países donde la Fundación interviene no existe una alternativa si el equipo no llega, y la diferencia entre operar y no operar es, muchas veces, la diferencia entre la vida y la muerte.

Nada de esto habría sido posible sin la generosidad de A Arnoia, ni sin la dedicación de Carlos y Marisol, verdaderos artífices de una jornada que combinó fiesta popular, reconocimiento institucional y solidaridad. Fiel a su lema, «Imposible es nada», la Fundación suma con Arnoia un nuevo capítulo de una historia que se sigue escribiendo, misión a misión, en cada rincón del mundo. El paso de Diego González Rivas A Arnoia quedará para siempre en la memoria de sus vecinos.